Aquel jubilado, el Banco Central del Ecuador

Enero 5, 2007

Por: Alex Alcívar Viteri, MBA

Lo más importante que aprendí en clases de Macroeconomía es a pensar en el mundo y en cada economía como un simple hogar pues con mucha lógica, mis maestros afirmaban que esa es la mejor técnica para poder entender los factores y las fuerzas del mercado y las consecuencias de sus acciones: De esa manera pude entender por ejemplo, que el endeudamiento público excesivo (de la “casa”) no permite desarrollar la producción o que el excesivo gasto fiscal (despilfarro y borracheras en la “casa”), ocasionan déficit.  Bajo esas mismas premisas y entrando en el caso ecuatoriano, ¿que pensaríamos en la “casa” si uno de los que la habitan ha intentado suicidarse o matar a uno de sus hermanos por haber estado poseído o loco?, acaso ¿le dejaríamos tener un arma cargada en el velador?, pues creo que la respuesta de todos sería que no, por que en cualquier rato el desequilibrado saldría disparando a cualquiera de los habitantes. Para hacer más evidente el asunto anterior, si uno de sus hijos se casara, a alguno de sus familiares, ¿acaso le gustaría que su pareja conservara todos sus cachivaches en la casa de sus padres? Creo que la respuesta es obvia, pues con lógica pensaríamos que el novio o novia en mención no está seguro de su matrimonio y en cualquier momento se regresa a casa.   

Todo lo anterior nos sirve para reflexionar, con esa misma lógica pedagógica macroenómica, acerca del riesgo y el absurdo que le significa al país el mantener un Banco Central del Ecuador sin funciones de ente emisor y buscando una “chambita” como justificación de su ya excedida existencia. Esa “pistola cargada” de nuestra Economía dolarizada que es el Banco Central, es un peligro para esa misma dolarización, pues se la mira como una válvula de escape en donde en cualquier momento se emitirán los consabidos papelitos sin respaldo llamados Sucres y es una ventana abierta para regresar al sistema de emisión monetaria; de hecho, la supervivencia de un Banco Central se convierte en un factor que aumenta el famoso y manipulado índice de “riesgo país”. A la hora de las analogías, tener una Economía dolarizada como la ecuatoriana (con gravísimas fallas y mal manejada desde su inicio), es como tener una bala en el cerebro, que no se puede sacar y si se saca, el paciente morirá o quedará en peor estado. Y que ese Quito burocrático, de la troncha, no ha querido deshacerse de los Doctores y Masteres en Economía que los tiene el Central y que se han formado con becas del mismo Banco, es decir, pagados por el Estado; y es que sucede que una buena parte de estos ocupan rotativamente posiciones claves en el Ministerio de Economía y por tanto, cierran el círculo en torno al statu quo, que se resiste a cualquier cambio pues no quiere “matar” a una fuente de empleo para gente “bien conectada”, con excelentes prebendas. La solución es práctica e involucraría el paso del área de Estudios del Banco Central al Ministerio de Economía, el área Cultural al Ministerio de Educación y Cultura o los Municipios y las áreas de especies monetarias, manejo de liquidez, inversiones, sistema de pagos interbancarios y demás actividades bancarias al Banco de Fomento o a la CFN, pues incluso hoy es ilógico que el Central realice estas labores, aparte de otras tareas redundantes con la Superintendencia de Bancos (se pudiera pensar en una reingeniería y fusión de ambas entidades ineficientes). Más absurdo resulta pensar que el Banco Central también administra el Programa del “Muchacho Trabajador” cuando existe un Ministerio de Bienestar Social o el INNFA.  Volviendo al ejemplo de la “casa”, el Banco Central del Ecuador es un jubilado que busca que hacer para entretenerse y decir “estoy vivo”, subsistiendo de una pensión y de glorias pasadas, aunque el problema está en el las instituciones no son personas, no se pueden jubilar y tienen que desaparecer cuando son innecesarias, sin una costosísima piedad que sus Economistas –al pasar por el Ministerio de Economía- no han tenido a la hora de sacudir a nuestros hogares y bolsillos con las famosas medidas de shock o “ajustes estructurales”. Tienen que tirarse todas las barreras constitucionales que los “burocracistas” ecuatorianos enquistados en la partidocracia y su hermana siamesa la Corruptocracia, han puesto para mantener subsistiendo a esa entidad innecesaria, suntuaria –ese florero- del Estado llamada Banco Central, y ojala el próximo Gobierno y la próxima Asamblea Constituyente le quiera poner “el cascabel a este gato” gigante que le cuesta al país en promedio USD. 100 millones al año. Me congratulo que el Presidente Correa quiera realizar una recomposición para reducir y adaptar el Estado a los tiempos actuales. Esperemos que lo logre


Hola Ecuador!!!

Enero 3, 2007

Hola a todos:

Un buen día me puse a pensar en que habiéndo en el mundo una herramienta tan poderosa como la Internet, no había razón para limitar nuestro análisis cotiadiano a los amigos de los dueños de los medios de comunicación de nuestro país, quienes son los que al final conducen a la opinión pública por caminos muchas veces equivocados o peor aún, interesados. Creo que uno de los problemas fundamentales del Ecuador es que últimamente, la tan cacareada “probidad notoria” es determinada por algunos presentadores de televisión y radio y esa es una situación peligrosísima para la Nación (o el conato de Nación que a mi juicio, pretende ser el Ecuador).

Espero que este blog puede ser útil para presentar puntos de vista de personas como yo, quienes no somos ni hemos estado auspiciados por ninguna mafia política (“partidos”) ni somos ahijados ignorantes de algún cuasi caudillo de esos que han quebrado en más de una vez, la moral de los ecuatorianos.

De familia Manabita, Alfarista y Liberal, con algo de formación académica tengo que agradecer que mis padres, mi familia y mi formación siempre me enseñaron a pensar y a buscar la verdad, la razón de las cosas y a siempre actuar con sentido de justicia, equidad, honradez y humildad.

Espero que este blog sea de utilidad y a quienes piensan diferente, pues que bien, de eso se trata la libertad de expresión. Siempre me he acostumbrado a decir lo que pienso y especialmente en Quito hay quienes hubieran querido descuartizarme, arrastrarme e incinerarme….no les pienso dar el gusto!

ALEX E. ALCIVAR VITERI